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Hoy en día, sólo 2% de los edificios con asbestos han sido tratados en el mundo. Según la capacidad de tratamiento actual, se nececitarán tres siglos para liberar la tierra de un material extremamente peligroso.
De hecho, la inhalación del polvo favorece numerosas enfermedades: fibrosis pulmonar, placas pleurales, cáncer de la pleura, del pulmón. Con un período de incubación entre 15 y 20 años, el asbesto mata sin fallar. En España, 5.000 casos ya fueron diagnosticados, ¡Habrá 10.000 muertos en 2025! Esta situación no es excepcional. Un estudio realizado al Hospital Erasmus en Bruselas sugiere que un adulto en Europa tiene problemas pulmonares en relación a la exposición al asbesto. Según el documento, cada año, 30.000 nuevos casos de cáncer son causados por lo mismo en Europa y América del Norte. ¿Por qué la eliminación del asbesto no es emprendida? ¿Por qué tantos edificios permanecen llenos de este material? Razón principal: los gastos que se requiere suman un promedio de 1.200 dólares por tonelada extraída. A esto se añaden otros gastos: inmovilización del edificio durante el periodo de las obras, traslado de personal a otro lugar, reorganización logística, etc. Un ejemplo: Para un edificio albergando una superficie de 10.000 m2, el costo se aproxima a 5 millones de dólares. A pesar de que normalmente solo tendría que imponerse necesidades de salud pública, la realidad es otra. En el sector privado, depende la decisión de la dirección general de la empresa. Ella evalúa la oportunidad del gasto en relación con sus costos generales u otras prioridades. Faltando de liquidez, algunas empresas no cumplen con la oblación. Otras realizan el trabajo pero al mismo tiempo cortan otros créditos. Adicionalmente, en la mayoría de los casos, el presupuesto inicialmente previsto se sobrepasa. Teniendo en cuenta estos factores, pocos son los empresarios que están en condiciones de realizar el trabajo de una vez. Más bien, poco a poco, con lo que tienen. Las más grandes empresas establecen un plan escalonado en varios años. Si algunas administran directamente su patrimonio inmobiliario, otras externalizan su gestión hacia consultorías especializadas, las cuales no coinciden siempre con este gasto porque el costo de la eliminación del asbesto puede afectar directamente el importe de su prestación. A veces, la multiplicación de dueños ubicados en el mismo edificio complica aún más las cosas. En París, el ejemplo de la Torre Montparnasse (58 pisos) es significativo. Como dar nacimiento a una "necesidad común" a los 90 dueños, sabiendo que cada uno pretexta de una situación particular. ¿Cómo convencer un dueño del Golfo Pérsico que tendrá que pagar 100.000 dólares para sus 400 m2? De modo que la eliminación del amianto de la Torre no se ha podido todavía llevar a cabo. Aun más, la actual crisis inmobiliaria afecta el proceso. Cada año, los activos inmobiliarios de una empresa están actualizados según el precio del mercado. En caso de una disminución, los activos pierden de su valor. Entonces, aumenta la tentación de aplazar las costosas operaciones de tratamiento del asbesto. En el sector público, existen programas de obra, pero muchos están ajustados a la baja, otros abandonados. Algunos definen las emergencias aunque se sabe que todo edificio con asbestos es peligroso. También aquí, ¡el problema es la falta de recurso! En Europa, el caso de los hospitales es ejemplar. Muchos fueron construidos en los años sesenta, ocupando asbesto. Pocos han sido tratados de tal manera que enfermedades vinculadas con la inhalación de amianto siguen aumentando. Aunque la responsabilidad del Estado esta castigado por los tribunales, la falta de recurso no favorece una política drástica. Mientras tanto, la devastación causada por fibras minerales continúa. ¿Qué remedio? Por un lado, la reducción del costo de la transformación del asbesto requiere la aplicación de otros procesos. El mas utilizado ahora, el soplete de plasma, es muy caro. Otras propuestas deben ser recibidas como las desarrolladas por la compañía IR & Amiante (IR & Asbestos). Además, dado la complejidad de las operaciones, sería oportuno que unas empresas especializadas puedan organizar metódicamente todas las operaciones de renovación. En lugar de no hacer nada, mejor vale promover otras opciones. El reto vale la pena: poner fin a tremenda ola de enfermedades... mortales. Por: François de la Chevalerie Cualquier informacion :
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